I Like It Here

Aaron C. University of Havana, Cuba

Date

February 12, 2016

I expected it to take me longer to settle in. This was one of the few expectations I had when I came here. Because information about life in Cuba is relatively scarce (there is plenty of information about being a tourist, as that is perfectly legal for any non-Americans) I had very few expectations about life here, but I did not expect to feel this comfortable this soon.

Living here is unlike anywhere else that I’ve called home. I wake up to breakfast each morning, and am always home at 6 for dinner because I wouldn’t want to miss the amazing food that Barbara prepares for us. At lunchtime, we (I say ‘we’ here because there always seems to be at least two of us going anywhere so none of us have to do things alone if we don’t want to) wander around in search of a restaurant, never looking for anything in particular, because we don’t know what’s around. We can’t just pull out our phones and look up a restaurant, because they don’t work here, and surprisingly I love that. We’re ‘disconnected’ and because of that, we’re connected to each other and to our surroundings. We’ve already made friends with the man who runs the bookshop on our way to school, because we went in to look around and struck up a conversation. Instead of all locking ourselves in our rooms to watch Netflix at night, we sit outside and get to know Nelson and Yailer (the nighttime doormen). At breakfast and dinner we talk with each other and with Papo and Kendra (daytime doorman and housekeeper respectively). I feel so much more connected to my surroundings and the people in my life than I ever have before.

There is so much more that I could say about what I’m doing here, but rather than recount the details of my day-to-day life, I’m going to go live it. Cuba is not a place to read about, but rather a place to visit. It’s truly something that has to be experienced. Every day here is an adventure, and it’s awesome. I like it here.

Aquí me gusta.

Yo anticipaba tardar mas tiempo en acomodarme. Esto era una de las pocas anticipaciones que tenía cuando vine. Porque es tan escasa información sobre la vida cubana (hay bastante información para los turistas, porque el turismo es legal para todos que no son ciudadanos estadounidenses) tenía muy pocas anticipaciones sobre la vida aquí, pero no anticipaba sentirme tan cómodo tan pronto.

Vivir aquí es distinto a cualquier otro lugar en que he vivido. Me despierto cada mañana para desayunar, y siempre estoy en casa a las 6 para la cena porque no quiero faltar a las comidas deliciosas que nos prepara Barbara. A la hora de almorzar, nosotros (digo ‘nosotros’ porque siempre somos por lo menos dos personas que vamos a cualquier lugar, y por eso nunca tenemos que hacer nada solos si no queremos) vagamos por las calles, buscando un restaurante, nunca buscando algo especifico, porque no sabemos lo que hay cerca. No podemos buscar nada con nuestros móviles, porque no funcionan aquí, y es sorprendente que me gusta esto. Estamos ‘desconectados’ y por eso, nos estamos conectados y estamos conectados con nuestros alrededores. El hombre que es dueño de la libraría que pasamos mientras caminamos a la universidad ya nos conoce porque entramos una vez y conversamos. En vez de cerrarnos en nuestros habitaciones para mirar Netflix por la noche, nos sentamos afuera y charlamos con Nelson y Yailer (nuestros porteros). Durante el desayuno y la cena hablamos con Papo y Kendra (otro portero y encargada de la casa respectivamente). Me siento conectado con mis alrededores y la gente en mi vida más que he sentido antes.

Hay mucho más que podría decir sobre todo lo que hago aquí, pero en vez de contar las detalles de mi vida cotidiana, la voy a vivir. No se debe leer de Cuba, sino visitarla. Esta país es una experiencia. Aquí cada día es una aventura, y es fabuloso. Aquí me gusta.

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